Si nadie es perfecto, ¿de qué me estás juzgando?

15 oct 2010

¿No te da nostalgia recorrer las mismas calles de esta ciudad sin mí?, ¿Reírnos de la gente, comer golosinas y gritar mudos el amor que sentíamos el uno por el otro?. ¿Nunca te detuviste a pensar en mí cuando estabas con ella? ¿Nunca sentiste ni una pizca de remordimiento por mentirme a la cara y rompérme el corazón?

¿Me odias?, Apuesto que sí. Apuesto que todos esos recuerdos teñidos de amor que guardo con celo tú los reemplazaste por las discusiones, los malos ratos, las despedidas, las llamadas a toda hora.
Mí único consuelo es que me odias. No me puedes ver y sé que ahora te ríes de mí, de lo loca que, según tú, estoy. Mí consuelo es que sé que me odias con la misma intensidad con la que me amaste.

Y yo... Intenté odiarte y no lo logré. Ya no te amo, ni te extraño. Eres una pieza más de la colección. Un juguete con el cual a veces me entretengo, cuando la tarde se va, el frío empieza a colarse en mi habitación y alegro el final de mi día con lo que ahora me queda.

Recuerdos... Nada más.