De este amor, que no vió la luz, no sintió el calor, no sufrió el dolor, no vivió el morir. Muy grande la cruz, muy chico el honor, enana actitud, de vivir mejor. Y aunque a veces digo basta, en las noches de subasta me la juego hasta ganar. Cómo toda señorita era bien histriquíta, eras una ola en el mar. Siempre cinco para el peso, siempre abrazo, nunca un beso. Y ahora ni torta, ni pan.
Sólo me queda el consuelo de sabérme muy tranquilo, yo ya sé que la peleé.