Vuelan los momentos de heridas sin palabras, heridas con palabras, sin apenas decir nada. Apenas dices nada, y nada es suficiénte. Piensa que es demente, hacer caso a la gente. Y yo, sí tú no estás, ya no sé estar. Sigo tus pisadas porque a veces me pierdo, me pierdo en mil preguntas, y siempre acabo huyéndo. Por qué salir corriéndo, sí te llevo aquí dentro. Hoy te echo de menos, pero es qué tengo miedo.