Si nadie es perfecto, ¿de qué me estás juzgando?
31 ago 2010
Me muero por suplicárte qué no te vayas mí vida. Me muero por escuchárte decir las cosas que nunca dirás, más me callo y te marchás. Manténgo la esperanza de ser capaz algún día de no esconder las heridas qué me duelen al pensar, qué te voy queriéndo cada día un póco más. ¿Cuánto tiempo vamos a esperar?. Me muero por explicárte lo qué pasa por mí mente, me muero por entregárte y seguir siéndo capaz de sorprendérte, sentir cada día ese flecházo al verte. Qué más dará lo qué digan, qué más dará lo qué piensen, sí estoy loca es cosa mía. Y ahora vuelvo a mirar el mundo a mí favor, vuelvo a ver brillar la luz del sol. Me muero por conocérte, saber qué es lo que piensás, abrir todas tus puertas, y vencer esas tormentas que nos quieran abatir, centrar en tus ojos mí mirada, cantar contigo al alba, besárnos hasta desgastárnos nuestros labios, y ver en tú rostro cada día, crecer esa semilla, crear, soñar, dejar todo surgir. Apartándo el miedo a sufrir