Si nadie es perfecto, ¿de qué me estás juzgando?

9 ago 2010

Siempre para él estás disponible, no importa la hora (te despertás tres horas antes para preparárte), el día (convenses a tus amigas de qué el mejor plan, no importa lo qué habían hablado, es ir a X lugar, oh casualidad, él está ahí y vos con tú mejor ropa, peinada y maquillada divina), ni los parámetros en los qué se dé la situación. ÉL es ÉL, claro. Siempre qué lo ves venir, no importa cuánto tiempo lo estuviste siguiendo para ponértele adelante y justo te cruze por 'casualidad', en cualquier momento en qué lo haga vos vas a estar "distraída" hablando con otro chico, haciéndote la qué hablás por celular, la qué mandás mensajes. No importa. Siempre cuándo él se acerque vas a estar en otro mundo. Y ahí, él va a llegar a saludarte y vos "sorpendida" vas a saludarlo naturalmente, Siempre qué estás triste, o no, pero querés qué él piense qué sí, te hacés la solitaria, la qué llora en un rincón, cuándo él se acerca, te vas a limpiar una lágrima, él te va a preguntar, 'Qué pasa?', a lo qué vos vas a responder, 'nada', con un intento sonrisa, y él va a seguir, 'dale', y vos, 'no, nada, en serio (preguntámelo una vez más qué a la tecera te largo la respuesta qué estuve pensando, ensayando, contándole a mis amigas, repitiéndo una y mil veces anoche, dale)'. Sí tenés suerte él te va a reiterar por tercera y última vez la pregunta y ahí, vas a estar repitiéndo cuál lorito lo qué practicáste en el espejo millones de veces y alguien de tú familia escuchó y se río. Lamentablemente no siempre se corre con tanta suerte así qué yo aconsejaría qué al segundo, 'dale, contame, qué pasa?', le digas, porque sí no te va a decir, 'bueno, ésta bien', y te va a dar una especie de palmada en la espalda cómo si fueras uno de sus amigos. (PRIMERA PARTE DE MÍ MONÓLOGO SOBRE CHICOS, CONTINUARÁ(?)