
Te espero en las cartas que no llegan nunca, y entre los recortes de un tiempo mejor. En las nubes tristes de cada verano, y en los fríos inviernos sin calefacción. Te espero al bajarme de cada escenario, y en las horas puntas de cada estación. En las cuatro líneas que encierran mí mano, y en los estribillos de cada canción. Presiento que vas a llegar para quedarte, pero mientras tanto no, no puedo olvidarme, de lo que puede ser y aún no ha sido, del tiempo que me roba mí destino, hasta que se decida, a cruzarme contigo.
Te espero en las fiestas de mí calendario, y en los besos sabios que nadie me dió. En las voces grises que encierran la radio, y en la prensa rosa de mí corazón
Te espero en las fiestas de mí calendario, y en los besos sabios que nadie me dió. En las voces grises que encierran la radio, y en la prensa rosa de mí corazón