No sé cuantas cosas se pueden encontar en el o
jo izquierdo de una persona, pero sé que
en tus labios yo pude encontrar amor sin fin. Y
te condena mí celoso corazón, cuando le contás tú historia.
Y sé que nunca se me va a olvidar tú voz,
aunque pierda la memoria.
Y te tendré que dejar escapar,
sé que le voy a lamentar. Pero te digo amor, que hay que saber cuando parar.