Hay veces que me voy sintiendo sola, porque conozco esa sonrisa, tan definitiva. Esa sonrisa que a mí misma me abrió tu paraíso. Se dice que, por cada mujer, hay uno como tú. Pero mí sitio ocuparás con alguna, igual que yo, ¿mejor?, lo dudo. Porque esta vez agachas las mirada, me pides que sigamos siendo amigos. ¿Amigos para qué? -A un amigo lo perdono, pero a tí te amo-
Y hay una cosa que yo no te he dicho aún, que mis problemas sabes qué?, se llaman tú.