Pero la verdad es que tenemos miedo y sin darnos cuenta estamos compitiendo para ver quien dice la última palabra. Y no queremos ser sinceros y aceptar que ya no queda nada, que ya no existe la ilusión de despertar juntos cada mañana. Y que los días se nos van en no mirarnos a la cara. Para poder disimular, como si nada nos pasara, pero no es verdad...