Si nadie es perfecto, ¿de qué me estás juzgando?

12 abr 2011

No sé si el colegio era exactamente como lo recuerdo, o si los profesores eran tan buenos o tan malos como quedaron en mí memoria. Lo que si se es que lo más importante que aprendí aquellos días fue el valor de la amistad. Los amigos siempre presentes para bien o para mal, en las buenas y en las peores. Son ellos el recuerdo más nítido de entonces. Y el amor, el primer amor.
Amores, amigos, no importa lo lejos que estén, siempre los llevo conmigo.
Y sé que voy con ustedes porque en lo que somos hoy está presente lo que fuimos, a ustedes mis amigos del alma les doy gracias por siempre.
Porque hicieron que aquella época de caminar el mundo a corazón abierto haya sido un lugar mejor donde esperar la vida.