Sigo siendo aprendiz en cada beso y en cada cicatriz. Algo pude entender: De tanto que tropiezo, ya sé como caer. Y va liviano, mí corazón gitano, y solo entiendo de latir a contramano. No intentes amarrarme, ni dominarme, yo soy quien elige como equiovocarme. Aprovechame que si llegué ayer me puedo ir mañana, que soy gitana