Si nadie es perfecto, ¿de qué me estás juzgando?

7 nov 2010

No me avergüenzo de nada. Mí pasado no fué el mejor pero me hizo lo que soy y tengo que vivir con eso. No soy una chica fatalista. No sonrío siempre porque no todo en la vida es sonreír. Pocas cosas hacen que me ría y que cuándo me acuérde me siga riéndo. Soy muy simpática y muy amistosa, y amo cantar y cantárle a la gente por sobre todas las cosas. Me avergüenza que la gente me halague y más cuándo lo hace mí familia. Soy sarcástica e irónica, con fuerte carácter y aun así la gente me quiere y no lo entiéndo. Me gusta estar bajo la lluvia porque siento que ésta me libera. Me gusta escribir para poder expresárme y sentir que me saqué un peso de encima. Me encantan los animales. No me gusta juzgar a la gente que no conozco, y si hay algo que no soy, es rencorosa. Soy muy intuitíva, en el fondo sé cuándo y cómo son las cosas, pero nunca hago caso a este sentido y por eso me va mal. Sé perdonar pero nunca olvido y soy muy masoquista por eso. Cuándo discuto siempre lo hago con fundamentos y en todo caso, con algún objetivo. Amo a mis papás y a mí familia a pesar de todo, y sinceramente no me conozco. No sé muchas cosas pero soy muy inteligente y astuta, hasta a veces malvada. Soy cariñosa y demasiado tierna. Odio mis auriculares porque siempre se me caen. Me encanta hacer reír a los demás y ver felíz a la gente que aprecio. Y me causa gracia cuándo me odian. Si cometo algún error lo admito aún así sea el peor de todos, lo admito y pido perdón. Soy vueltera por excelencia, pero al fin y al cabo, sincera. Soy histérica y siempre me olvido de lo que digo porque soy demasiado espontánea para mí gusto.
Todo esto no es nada, no sé nada, dudo de muchas cosas menos de cuánto te quiero.