Y yo te perdí, no sé, porque,
no te olvidé. Al final será cómo ayer,
más que un recuerdo, lo que no fué y nunca pudo ser,
tú nombre está en mí piel. Eres mí obseción, una dulce pasión que al final se llevó mí corazón, las lunas de abril me hacen recordar tú amor tan lentaménte, y
amárte nunca fue un error, ni fué una falsa tentación. Tampoco lo decidí yo, me diste un amor intenso que perdí