Si nadie es perfecto, ¿de qué me estás juzgando?
30 sept 2010
Suavecito me pusiste todo en su lugar, suavecito, cómo un juego para armar, empezáste corrigiéndo males al azar. Me conquistáste, suavecito. Colocáste besos justámente en el lugar, suavecitos, cirugía para curar, las heridas que dejó el pasado sin sanar. Y en el caos de mí infiérno instaláste tú gobierno, ya arrasáste, suavecito. Suavecito, fuiste casi imperceptíble, sin prisas, de a poquito, colocáste tú bandera inamovibíble. Suavecito fué ganándo con saber perder, suavecito, sin afánes de imponer. Me atrapáste, suavecito. Me aceptáste cómo un 0 izquierdo y sin valor, me peléaste, sin nada a tú favor.