Si nadie es perfecto, ¿de qué me estás juzgando?
11 sept 2010
Sabés a dónde van las palabras que no se dijéron?, a dónde va lo que querés hacer y no hacés?, a dónde va lo que querés decir y no decís?, a dónde va lo que no te permitís sentir?. Nos gustaría que lo que no decimos caiga en el olvido, pero lo que no decimos se nos acumúla en el cuerpo, nos llena el alma de gritos mudos. Lo que no decimos se transfórma en insómnio, en dolor de gargánta. Lo que no decímos se transfórma en nostalgía, en destiempo. Lo que no decimos se transfórma en debe, en deuda, en asignatúra pendiénte. Las palabras que no decimos se transfórman en insatisfacción, en tristéza, en frustración. Lo que no decimos no muere, nos mata. Lo que no decimos se transfórma en trauma, en venéno que mata el alma. Lo que no decís te enciérra en el pasado. Lo que no decímos se transfórma en herída abiérta.