Échame a mí la culpa de lo que quiéras que sea culpáble, de tus males, de los míos o de todo lo que pase. Y no duérmas conmigo, no te conviéne pirata, no es un bueno que en ésta noche estés desnudito en mí cama. No encontrarás mis ojos en los de todas esas mujeres, y ya no podrás mirárlas porque mis ojos te puéden