Amores clandestinos, secretos, amores reprimídos, prohibídos, amores furtivos, pasionales, amores tormentósos. Un amor clandestino es un escape constánte, es incomodidád, adrenalina, tensión. Es ojos que no ven pero corazón que presiente, es un momento privado, inconfesáble.
¿Quién no tuvo un amor secreto, clandestino?, ¿A quién no lo enciénde un amor pirata?
Cuándo amamos, el corazón del otro es un tesoro, y cuál pirátas querémos arrebatár ese tesoro sin importar si tiene dueño o no.
Nos atráe el amor clandestino, secreto, porque el amor cómplice se hace más fuerte, más nuestro y sólo nuestro. La complicidád es un guiño, una aventura, y al amor le encanta la aventura. En el secreto cómplice hay libertad, porque escapámos de la mirada de los demás y nos permitimos ser libres, rebeldes, aventureros, cómo los piratas. El amor secreto es mágico, cuándo deja de ser secreto se vuelve real, y el amor real es un poco más complicádo.
El amor pirata no conóce el miedo, aborda, conquista, arrebáta y roba. Y a veces paga las consecuéncias. Un amor pirata es un amor que no puede ser y es por eso que nos atráe tanto.