Nadie pensó
pero sucedió lo que temíamos que pasára entre tú y yo. No se planeó,
ni siquiera lo vimos venir, pués era tan
obvio que nos sorprendió a los dos. Y cada vez qué me llámas
se agita mí mundo, y vuelvo a soñar, y cada mañana desde mí ventana yo quiero gritarte, así quéde mal. Qué me faltás, qué me faltás,
cada noche. Qué estoy sóla, sin tí no puedo seguir,
me muero de amor por tí.